Renión de Alto Nivel sobre Seguridad Alimentaria: La Campaña del Milenio insta a tomar acciones concretas en la lucha contra el hambre
Con motivo de la Renión de Alto Nivel sobre Seguridad Alientaria (RANSA) que se celebra en Madrid, los Proximos 26 y 27 de enero, la Campaña del Milenio quiere recordar que una seguridad alimentaria para todos, pasa no sólo por movilizar más recursos sino también por una ayuda de más calidad y por la reducción de los subsidios agrarios en el norte.
Madrid-. El hambre afecta ya a 963 millones de personas en todo el mundo y sin una actuación decisiva a tiempo, esta situación puede agravarse en 2009, especialmente entre los pequeños agricultores de los países en desarrollo. Si bien en los últimos años la comunidad internacional parecía haberse puesto tímidamente en marcha para alcanzar al menos el primero de los Objetivos de Desarrollo del Milenio y reducir el hambre y la pobreza extrema en el mundo; la actual crisis amenaza con borrar de un plumazo los avances que con tanto esfuerzo se han logrado hasta ahora.
"La crisis de este año han puesto de manifiesto que la lucha contra el hambre sólo será eficaz y sostenida si se consiguen establecer medidas que permitan la inversión y el desarrollo del sector agrícola en los países más pobres, y nos aleje de una aproximación a la seguridad alimentaria basada únicamente en la asistencia y ayuda internacional", asegura Marina Navarro, Coordinadora de la Campaña del Milenio de Naciones Unidas en España.
Precisamente, la Reunión de Alto Nivel sobre Seguridad Alimentaria que tendrá lugar en Madrid el 26 y 27 de enero, busca revisar los compromisos adquiridos en la Cumbre Mundial sobre la Alimentación celebrada en Roma en junio de 2008, donde los gobiernos de 181 Estados y la Comisión Europea se comprometieron a aliviar el sufrimiento causado por el alza de los precios de los alimentos y a estimular el desarrollo agrícola de los países más pobres.
Como ya sucediera en citas anteriores, es previsible que papel de los países europeos en este Encuentro de Alto Nivel se centre, una vez más, en la importancia de mantener sus compromisos y aumentar los recursos para hacer frente a la lucha contra el hambre y la pobreza. Sin embargo, siendo este incremento de la ayuda al desarrollo de gran importancia, para hacer frente al contexto actual, los países ricos deberían además redoblar sus esfuerzos y emprender acciones concretas e inmediatas en otros dos frentes: la mejora de la calidad de la ayuda y la reducción de los subsidios agrarios.
Según datos de la OCDE, los países receptores sólo llegan a utilizar menos de la mitad de toda la ayuda bilateral que reciben para hacer frente a sus verdaderas necesidades. Existe un amplio margen, pues, para que los donantes mejoren la eficacia de su ayuda, mediante la reducción la ayuda ligada a sus intereses comerciales y limitando el número de sectores y territorios a los que destinan sus recursos.
El comercio y la reducción de los subsidios agrarios es una segunda área que debe abordarse sin dilación. "La Política Agrícola Común (PAC) de la Unión Europea - apunta Navarro- tiene un impacto directo en los medios de subsistencia de los agricultores en los países en desarrollo. Es necesario revisar dichas políticas así como efectos nocivos sobre el medio ambiente y la equidad social dentro de la propia Unión Europea".
Los pagos directos y subsidios contemplados en la PAC para los agricultores europeos estimulan la sobre producción agrícola. En consecuencia, los mercados de terceros países se ven inundados por productos europeos a precios "artificialmente" bajos; mientras que los productos agrícolas de los países en desarrollo dejan de ser competitivos. Esto ha provocado que se desincentive la producción agrícola en los países más pobres, hasta el punto que muchos no pueden garantizar la seguridad alimentaria de su población.
"Avanzar en la lucha contra el hambre y la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio mediante el desarrollo del medio agrícola en los países en desarrollo, requiere que los países ricos empiecen a reducir los subsidios agrarios, que por otro lado, constituyen además un fuente de desigualdad social y deterioro medioambiental en Europa" concluye la Coordinadora Española de la Campaña del Milenio. El gran coste de la política agraria comunitaria (50.000 millones de euros en 2006 según la Comisión Europea) es asumido por contribuyentes y consumidores. En 2006, los subsidios agrarios costaron, de media, 108 euros a cada ciudadano europeo. Además la PAC contribuye a la degradación medio ambiental ya que favorece la producción a gran escala y el uso masivo de pesticidas.

