Los Gobiernos Europeos fallan en sus compromisos para erradicar la pobreza
Por: Eveline Herfkens para Europe's World

Febrero 2006 – Muchos gobiernos occidentales, incluida la Unión Europea, están permitiendo que los Objetivos de Desarrollo del Milenio de Naciones Unidas se olviden. La ex ministra de desarrollo alemana, Eveline Herfkens, actualmente coordinadora de la Campaña del Milenio, dice que aún no es demasiado tarde para conseguir dar un impulso a la lucha para erradicar la pobreza global; sin embargo el proceso necesita una fuerte dosis de voluntad política.

Actualmente nos encontramos en una encrucijada en la lucha contra la pobreza mundial, cuando estamos a menos de 10 años para que expire el tiempo acordado en septiembre de 2000 por 189 lideres mundiales para eliminar la pobreza y mejorar las vidas de los más pobres. Los jefes de estado y de gobierno mundiales se comprometieron ante Naciones Unidas a luchar contra la pobreza, el hambre, la degradación medioambiental y el SIDA/VIH, e incrementar el acceso a la educación, la sanidad, al agua potable y la igualdad de género, todo ello en el 2015.

Aquellos compromisos, conocidos como los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODMs), aún están técnicamente y financieramente a nuestro alcance, pero únicamente sí concretamos acciones para implementarlos. Y este giro sólo será posible si los líderes, incluidos los de la Unión Europea, establecen políticas para cumplir sus promesas. 

Existen dos áreas particulares en las que son necesarias decisiones que supongan un cambio de política. Estos cambios requieren voluntad política para que aumenten significativamente las probabilidades de lograr los ODMs. Primero, la UE debe reformar su política comercial y agrícola que empobrece y mina los mercados y la seguridad alimenticia en los países pobres. Y segundo, los países europeos necesitan asumir sus compromisos e incrementar la ayuda, y asegurar que esa ayuda ayude a los países pobres a alcanzar los ODMs.

Debe estar claro que, mientras la UE y otros países ricos tienen una importante responsabilidad a la hora de crear las condiciones que permitan a los países pobres alcanzar los ODMs, también existe una responsabilidad por parte de los líderes de los países en desarrollo con los ODMs. Son ellos los que deben implementar las políticas necesarias para lograr los Objetivos e incrementar sus esfuerzos para mejorar aspectos como la gobernanza, la transparencia y la responsabilidad gubernamental.

Incluso antes de la reunión ministerial en Hong Kong de la Organización Mundial de Comercio (OMC) que determinaría el resultado de las negociaciones de la actual Ronda de Desarrollo de Doha, era escéptica respecto a la probabilidad de que desembocara en los cambios necesarios en la política comercial y agrícola de la Unión Europea. Mi escepticismo proviene de la experiencia. Durante muchos años, la UE ha prometido mejorar la “coherencia” entre sus objetivos de cooperación al desarrollo y sus políticas comerciales y agrícolas. La Coherencia debía ser una realidad desde el Tratado de Maastrich de 1991, sin embargo todavía no ha ocurrido.

Remediar los problemas creados por el comercio europeo y la política agraria requerirían un paquete de medidas. Para empezar la UE debería finalmente poner una fecha para la completa eliminación de los subsidios a la exportación de los productos agrícolas. Además, eliminar los subsidios a la agricultura que distorsionan el comercio, empezando por las cuotas a productos específicos para conducir a su eliminación a medio plazo. La UE, debería abrir su mercado a los exportadores de los países en desarrollo reduciendo los aranceles que marcan los productos agrícolas. También es necesaria una reducción sustancial de los techos arancelarios, porque las tarifas aplicadas actualmente son mucho menores que los topes permitidos (Esto significa todo, menos que una reducción importante de los topes puedan ser aplicados también a las tarifas)

Además, La UE quiere excluir del acuerdo un amplio porcentaje de productos agrícolas argumentando que son “productos sensibles”. El Banco Mundial estima que ese porcentaje, incluso siendo sólo del 2%, reduciría en ¾ los beneficios potenciales de la Ronda de Doha.

Yendo más allá, la UE también debería abrir sus mercados no agrícolas a los países menos desarrollados para hacer efectivo su acceso a estos mercados. Actualmente, incluso bajo la iniciativa “Todo menos armas”, por la que los países menos desarrollados pueden exportar todo excepto armas, azúcar, arroz y plátanos, está siendo obstaculizada por complicadas y rígidas leyes de origen y barreras no arancelarias.

Todo esto supondría una fuerte inyección de voluntad política en el debate europeo sobre el comercio, aunque encuentro dificultad en entender porqué. Después de todo, ¿Cuánta voluntad política se necesita para ahorrar a las familias europeas la media de 100€ o más que les cuesta la actual política agrícola? Especialmente cuando son un puñado de grandes agricultores los primeros beneficiarios.

La UE necesita abrir sus mercados a los exportadores de los países en desarrollo, y hacerlo sin exigir un compromiso a los países pobres. Pascal Lamy, cuando fue Comisario de comercio entre 1999 y 2004, prometió a los países africanos y a otros menos desarrollados una ronda de apertura comercial en la OMC sin pedir algo a cambio. Sin embargo, esto no se ha materializado y en su lugar la UE está haciendo fuertes demandas en el sector servicios y en los productos manufacturados.

Por supuesto, la ayuda por si sola es insuficiente para alcanzar los ODMs. Sin embargo más ayuda podría ciertamente, ayudar a los países en desarrollo en sus esfuerzos por conseguir los Objetivos. Las mejoras en aspectos de gobernanza en el África subsahariana han conducido a los economistas del Banco Mundial a la conclusión de que de que esto facilitaría un mejor uso de una mayor ayuda. Además, existen varias iniciativas importantes a nivel global, como la Fast Track, una iniciativa para la educación, que precisa seriamente de fondos para su desarrollo.

Incluso con los actuales compromisos europeos, un poco de dinero adicional podría hacer posible que los países pobres alcanzasen los ODMs. Si los compromisos existentes fueran implementados, el total se la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) se incrementaría de 78,7 billones de dólares en 2004 a 97 billones de dólares en 2006. Sin embargo, como el alivio de la deuda se incluye en la AOD, al menos 15 billones han sido destinados al perdón de la deuda de Iraq este año y el pasado.

Habiendo establecido el 2015 como plazo para alcanzar colectivamente el objetivo del 0,7% del producto nacional bruto en AOD, la UE está replanteando el volumen del paquete de ayuda. 2015, incluso 2010, cuando el objetivo del 0,56% debe ser alcanzado, está todavía muy lejano y este compromiso podría ser fácilmente ignorado por los países donantes.

Una manera de atajar este problema podría ser que los países individualmente establecieran plazos razonables con una planificación anual de implementación de objetivos concretos. Algunos países ya lo están haciendo, pero otros, incluyendo Austria, Alemania e Italia, todavía no. En Barcelona, en 2002, esos mismos países se comprometieron a incrementar la ayuda en un mínimo del 0,33 de PNB en 2006. Aún está por ver si cumplirán su objetivo, e incluso si inyectaran nuevos recursos, o si usarán los paquetes de alivio de la deuda para hacerlo.

Aumentar el volumen de ayuda es sólo la mitad de la batalla. Estoy de acuerdo con la Comisión de África en que sin mejoras en la distribución de esa ayuda, el incremento es sólo un pequeño punto, pero la principal batalla debe ser asegurar que la ayuda sea destinada a aquellos países que más necesitan los fondos para conseguir los ODMs. Durante mucho tiempo los donantes han usado la ayuda al desarrollo para favorecer sus propios objetivos geo-políticos, con lo que la mayor parte de la ayuda ha ido a parar a países con un nivel medio de desarrollo.

Solía decir que Francia y el Reino Unido estaban más interesados en reducir la mortalidad infantil, cuando eso suponía salvar bebés francófonos o anglófonos. Hoy en día, España continúa destinando la mayor parte de la ayuda a países latinoamericanos con un desarrollo medio. La Comisión Europea dedica una importante cantidad de recursos a su Política de Vecindad y a otros países de desarrollo medio, mientras procura incluir la seguridad y la ayuda antiterrorista en la AOD. Ambas políticas y gastos son legítimos, pero eso no debería exprimir los escasos recursos destinados a la asistencia a los países pobres para conseguir los ODMs.

Los países deben parar de canjear los intereses comerciales por ayuda. Como ha apuntado el Secretario General de Naciones Unidas Kofi Annan en su informe “Un concepto más amplio de libertad”, “la ayuda debería estar enfocada a las necesidades locales identificadas en las estrategias nacionales de los países y a alcanzar los ODMs, y no a los intereses de los países donantes”.

Al menos, los estados miembros de la UE deberían conformarse con el cumplimiento de las reglas del mercado en sus estrategias de ayuda bilateral. Los países de la UE y la Comisión debería coordinar mejor la ayuda y armonizar sus prácticas.

El atlas de donaciones de la UE muestra como múltiples entidades europeas donantes dispersaron sus presupuestos sobre muchos sectores de mucho países, demostrando que simplemente es el uso no eficiente de los recursos lo que reduce el impacto de la ayuda europea. Esto también supone una carga a la administración y otros gastos en los países receptores que minan sus capacidades institucionales. En lugar de desarrollar e implementar sus propias políticas, las instituciones oficiales gastan tiempo muy valioso en preparar informes para cada donación y adecuar los diferentes procedimientos y dar parte de las necesidades y requisitos de los proyectos. En lugar de ser responsable de su propia gente, se encuentran envueltos en miles de diferentes actividades relacionadas con las donaciones cada año.

Alcanzar los ODMs es un desafío que requiere firme determinación y grandes cantidades de voluntad política por parte de todos los líderes mundiales incluyendo a los de la Unión Europea. Los ODMs son alcanzables. Después de todo, somos la primera generación que tiene el conocimiento, la tecnología y los recursos para eliminar la pobreza y crear un mundo mejor para la futura población del planeta. En el año 2000 hemos alcanzado un consenso político al más alto nivel sobre las prioridades y la división de responsabilidades.

No podemos perder esta oportunidad para erradicar la pobreza mundial simplemente porque nos falta voluntad política.

 

Para más información, por favor, visita la página web de la Campaña del Milenio en España: http://www.sinexcusas2015.org y también la página web de la campaña internacional: http://www.millenniumcampaign.org