CUMBRE DEL CLIMA DE BONN 16 y el 27 de Julio de 2001
El efecto invernadero es el producido por la acumulación de gases perniciosos en la atmósfera, impidiendo que ésta cumpla su función de evacuación de energía al espacio. Por otra parte, estos gases disminuyen la capacidad de filtración de la atmósfera y por tanto deja pasar más rayos infrarrojos. La concentración de este tipo de gases ha aumentado un 30% desde el siglo pasado, y seguirá haciéndolo si no se ponen medios para evitarlo. De no ser así, las consecuencias serían muy perjudiciales: el aumento de la temperatura (se estima que entre 1,4 y 5,8 grados en los próximos cien años) supondría el deshielo de zonas árticas , con lo que el nivel de las aguas aumentaría casi un 150% inundando numerosas islas del océano Pacífico e Índico; del mismo modo, el nivel del mar aumentaría entre 9 y 88 centímetros destruyendo ciudades e infraestructuras costeras ; las regiones del sur, que poseen menos recursos sufrirán ciclones tropicales más intensos y sequías más mortíferas; se producirá un rebrote de las enfermedades tropicales como la malaria. Entre el pasado lunes 16 y el 27 de Julio de 2001 se celebró en Alemania la Cumbre del Clima de Bonn. Se trata de la reunión de representantes de más de cien países del mundo con el objetivo de establecer medidas para la reducción de las emisiones de gases contaminantes que provocan el efecto invernadero y el calentamiento del planeta , así como promover la utilización de energías más limpias, proteger los bosques, los océanos y la capa de ozono.
ANTECEDENTES Todo comenzó cuando hace algunos años la ONU informó del peligro que corría nuestro planeta debido al cambio climático que se avecinaba si no se limitaba la emisión de gases tóxicos. En efecto, los países desarrollados , que suponen el 20% de la población mundial emiten el 60% del dióxido de carbono (CO2). Este gas, junto con el metano y el óxido nitroso, también producidos por combustión, es el principal contaminante. Es la perspectiva de este desalentador futuro la que ha hecho que numerosos países se reúnan para lograr como objetivo último la estabilización de las concentraciones de gases a niveles aceptables en un plazo de tiempo razonable que dé margen a los ecosistemas a adaptarse naturalmente a los cambios climáticos. Es el 4 de Junio de 1992, en Río de Janeiro (Brasil), cuando se lleva a cabo la Histórica Cumbre de la Tierra en la que 180 países se comprometen bajo el Tratado sobre Cambios Climáticos a tomar medidas para mitigar los efectos del cambio climático. Cinco años después, en la ciudad japonesa de Kioto se pretende concretar en cuanto a fechas y cantidades el compromiso adquirido en Río de reducción de emisiones de los gases contaminantes: ésta se fija para los países desarrollados en un 5,2% de media en el periodo 2008-2015. Estados Unidos y la Unión Europea se comprometen a bajarlos un 7% y 8% respectivamente. En Noviembre de 2000, en La Haya , Holanda, en la IV Conferencia de las partes del Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, se produce una ruptura decisiva entre los Estados Unidos y Europa que discrepan sobre cómo determinar los métodos de reducción de gases. Sin embargo, en Marzo de 2001, en Trieste (Italia) se llega a un compromiso por el cual la reducción de los gases acordada en Kioto entrará en vigor en el 2002. Estados Unidos firmó el Protocolo de Kioto bajo la presidencia de Bill Clinton, aunque no fue ratificado en el segundo mandato por la hostilidad del Senado. Tras un estancamiento de las negociaciones, la llegada de George Bush al poder el año pasado ha significado un importante cambio: el presidente ha rechazado los objetivos del protocolo , y explica que la aceptación del mismo tendría consecuencias muy negativas para la economía norteamericana. Además exige que se incluya en esta primera fase de medidas a los países en vías de desarrollo (China, India y Brasil),. Esto supone una seria amenaza a la eficacia de dicho acuerdo, puesto que Estados Unidos es el mayor contaminador del planeta , siendo responsable de la emisión del 25% de los gases que provocan el efecto invernadero.
LA CUMBRE DE BONN La cumbre de Bonn se ha iniciado en un clima de pesimismo debido a las pocas posibilidades que existen de que el Protocolo sea ratificado por los suficientes países. En efecto, para que éste entre en vigor es necesario que lo acepten el 55% de los países, que además deben producir al menos 55% de los gases. Dado que Estados Unidos, productor de la cuarta parte de las emisiones, ya ha anunciado que no lo ratificará, es necesario que la Unión Europea, Japón y Rusia , las otras tres grandes potencias industriales lo hagan para convertir el Protocolo en un tratado internacional vinculante. Sin embargo, el primer ministro japonés, Junichiro Koizumi indicó el fin de semana anterior a la cumbre que no decidiría hasta Octubre si seguirá o no adelante con el proceso de ratificación. A pesar de todo ello, la UE y el gobierno alemán no pierden la esperanza e insisten en que la postura negativa de Japón no es definitiva y en que el acuerdo "está vivo. No está totalmente a salvo, pero se está recuperando". Por otra parte, un informe del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF/Adena) ha mostrado que Japón , lejos de ahondar en su recesión económica, obtendría beneficios económicos y nuevos mercados tecnológicos si aplicase el Protocolo, con o sin EEUU. Pero éstos no son los únicos obstáculos a los que han de enfrentarse los partidarios del Protocolo: existen tres puntos que convendría resolver rápidamente si se quiere el éxito del proyecto. En primer lugar habría que establecer los mecanismos mediante los cuales se contabilizarán los " sumideros ", es decir la capacidad que tienen los árboles y la vegetación en general para absorber CO2 y por tanto para retirar parte de este gas de efecto invernadero (un mecanismo demasiado flexible permitiría a países muy contaminantes descontarse demasiadas emisiones por esta vía). En segundo lugar deberían establecerse las medidas que se tomarían contra los países que no cumpliesen sus compromisos de reducción de emisiones. En este punto de enfrentamiento, Estados Unidos fue partidario de no aprobar ninguna sanción mientras que la UE defendió normas que garanticen un sistema de cumplimiento eficaz. Finalmente se plantea un problema de financiación : si en La Haya se propuso dedicar un fondo de 1000 millones de dólares de aquí a 2005, la retirada de Estados Unidos hace que el tema se complique. Además habría que establecer la manera en que se repartiría este fondo, si según las contribuciones a la ONU, o según las emisiones generadas por cada país. Aunque la cumbre de Bonn se inició en un clima de pesimismo debido a las pocas posibilidades que existían de que el Protocolo fuese ratificado por los suficientes países, el lunes 23 de julio de 2001 tras largas discusiones, se logró por fin llegar a un acuerdo . Para que entrase en vigor era necesario que lo aceptasen el 55% de los países, que además debían producir al menos 55% de los gases. Dado que Estados Unidos, productor de la cuarta parte de las emisiones, ya anunció que no lo ratificaría, era necesario que la Unión Europea, Japón y Rusia, las otras tres grandes potencias industriales lo hiciesen para convertir el Protocolo en un tratado internacional vinculante. El primer ministro japonés, Junichiro Koizumi indicó el fin de semana anterior a la cumbre que no decidiría hasta Octubre si seguirá o no adelante con el proceso de ratificación. A pesar de todo ello, finalmente Rusia, Canadá y Japón se han sumado a la UE , por lo que el Protocolo de Kioto entrará en vigor en el 2002, en el décimo aniversario de la celebración de la Cumbre de la Tierra de Río. El texto ha sido calificado como un "éxito" por diversas delegaciones europeas, y confirma según la comisaria europea de Medio Ambiente, Margot Wallstroem, "el creciente liderazgo de la Unión Europea". Sin embargo, el acuerdo ha sido alcanzado gracias a concesiones importantes por parte de los negociadores de la UE que han tenido que ceder sobre el control del cumplimiento de los compromisos. En efecto, se ha producido una rebaja de casi el 4% sobre el objetivo común de Kioto (gracias a los permisos para utilizar los "sumideros") por lo que, en caso de que todos los países desarrollados utilizasen todos los márgenes de "sumideros" concedidos, la reducción de emisiones real en 1998-2012 estaría poco por encima del 1,2%. Queda por tanto saber hasta qué punto el acuerdo firmado será efectivo, teniendo además en cuenta que Estados Unidos, el mayor contaminante del planeta, no se ha sumado al proyecto, y que ni siquiera en los países partidarios se cumplen las normas establecidas por el acuerdo: si bien a España se le consiente aumentar hasta un 15% las emisiones de gases de efecto invernadero en el plazo 2008-2009 según el reparto interno en la UE, la cifra oficial de emisiones brutas en 1999 es de 23%, y los ecologistas calculan que están ya en torno al 29%. La cumbre de Bonn es sin duda un buen punto de partida, sin embargo habrá que continuar haciendo muchos esfuerzos si se quiere sacar adelante el proyecto de freno del efecto invernadero y el calentamiento del planeta. Pero sobre todo requerirá una toma de conciencia por parte de la sociedad civil internacional, en especial la de los países más desarrollados y más contaminantes, y la voluntad de cooperar por parte de todos los países, pues se verán afectados a todos los niveles
ENLACES DE INTERÉS Programa medioambiental de NN.UU. Agencia Internacional de la Energía
Fichas preparadas por el Instituto Universitario de Desarrollo y Cooperación de la Universidad Complutense de Madrid. www.ucm.es/info/IUDC
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